El
COMENTARIO DE RAWN SOBRE
LA CLAVE DE LA VERDADERA CABALA
Por
Franz Bardon
© 2001 por Rawn Clark
Introducción y Teoría
INTRODUCCION (del
comentador) --
Escribir este comentario
sobre el tercer libro de Franz Bardon, “La clave de la verdadera cábala” (CVC),
ha sido una especie de lucha para mí. En
el pasado, he sido extremadamente reservado para discutir abiertamente la
verdadera práctica de esta Arte. Para mí,
la cábala es muy sagrada y me duele ver cómo es muy a menudo malentendida y sus
conceptos abusados. Así que yo he
rehusado decir mucho acerca de esto por miedo de promover este tipo de falta de
respeto que se encuentra en todas partes.
Aun así muchos me han
preguntado, muy sinceramente y respetuosamente, por algún tipo de comentario o
por lo menos alguna guía hacia un entendimiento más verdadero. Así que he estado desgarrado entre querer
complacer al sincero estudiante, y mantener la integridad de esta sagrada
tradición.
En las ocasiones que he
escrito sobre la cábala, mis pensamientos han sido recibidos con una
interesante variedad de reacciones. Para
algunos, mis ideas eran muy radicales, especialmente para aquellos involucrados
con la cábala hermética occidental popularizada por la Aurora Dorada. La razón por esta incomodidad es que yo hablo
abiertamente sobre cómo el entendimiento occidental de la cábala es muy
diferente a la tradición hebrea original, y esto es a menudamente percibido
como una crítica y como una ofensa personal.
En otras palabras, para muchos cabalistas herméticos occidentales, soy
muy hebreo en mi acercamiento. Y
desafortunadamente, para muchos cabalistas hebreos,
¡Soy muy occidental en mi
acercamiento! ;-)
Yo reconozco que mi
entendimiento de la cábala no es estrictamente judía ni cristiana. De hecho, mi estudio de la cábala no ha sido
moldeado por ninguna perspectiva religiosa específica, yo no soy un judío ni un
cristiano. Soy un hermético, de un lado
a otro, y mi análisis no está obstruido por ningún dogma religioso. No obstante, mi entendimiento también carece de
algo que sólo una persona que ha sido criada en el judaísmo puede lograr con la
cábala hebrea, pero sin embargo, mi entendimiento combate esa carencia por el
hecho que yo soy capaz de libremente ver la cábala desde una variedad de
perspectivas.
Aunque mi entendimiento de
la cábala no es religioso, esta Arte no es lo menos sagrada para mí y no soy lo
menos protector de su verdad esencial, que un rabino quien ha pasado toda su
vida sumergido en este estudio.
Con estas cosas en mente, luché
con la idea de escribir un comentario sobre la CVC de Bardon. ¿Debo decir todo lo que yo quiero decir, o
debo, en cambio, incrementar la confusión y proteger estos sagrados misterios
de aquellos quienes los tratarían como cosas de juego? Buscando algún consejo, consulté con mi guía
interna y busqué el espíritu de Franz Bardon.
De esta experiencia recibí un claro permiso para seguir adelante por el
camino de en medio. De esta manera yo diré
lo que quiero decir, pero también dejaré algunas cosas sin decir que son
verdaderamente la responsabilidad del mago de descubrir por sí mismo. Como Bardon menciona, cualquier cosa que uno
pueda decir o escribir sobre la cábala no tendrá significado para alguien que
no esté listo para entenderla.
Ultimadamente, estos misterios se protegen a sí mismos.
A través de la escritura de
este comentario, busqué la orientación del espíritu de Franz Bardon. Cada vez que me senté para escribir, toqué mi
foto favorita de Franz hasta que sentí la sensación apropiada recorriendo mi
espina dorsal de arriba para abajo que indicaba el contacto, y luego le pedía
que me guiara para escribir algo verdaderamente útil para el estudiante de la Hermética. Siento que he logrado esto y espero que usted
sienta lo mismo.
Antes de comenzar la verdadera
escritura, esperaba que mi comentario fuera breve, pero, este comentario
rivaliza mi comentario de IH en longitud y minuciosidad.
Como la mía, la cábala de
Bardon no es estrictamente judía ni estrictamente hermética occidental. Bardon mezcla un entendimiento judío con una
metodología hermética occidental. Sus
correspondencias vienen directamente del Sepher Yetzirah y algunas de sus técnicas
se parecen a trabajos de los antiguos cabalistas hebreos, pero el resto de su
aproximación es occidental. Lo que es
muy nuevo en la CVC de Bardon es su explicación sobre cómo uno hace una palabra verdaderamente un asunto de discurso cabalístico. Nunca antes se había explicado esto tan
plenamente. La misma técnica es insinuada
en el Sepher Yetzirah, pero la menciona en un lenguaje tan simbólico que se
esconde de la vista. Bardon sin embargo,
explica este misterio con más sencillez y en términos comprensibles para el
lector moderno.
Al mismo tiempo, Bardon
deja ciertas cosas sin decir que beneficiarían mucho al estudiante sincero. Principalmente, estas cosas tienen que ver
con la relevancia de la cosmología cabalística o filosofía, explicando la
secuencia de la “formación” verdaderamente cabalística o al menos relacionando
la secuencia de Bardon con expuesta en el Sepher Yetzirah; y, las
especificaciones sobre lo que el estudiante apenas empezando en el camino de la
Hermética puede empezar a hacer con respecto al estudio práctico de la cábala. Mi meta con este comentario es expresar mis
pensamientos con respecto a estos asuntos y alentar al lector a ver debajo de
las capas de frívolas especulaciones encontradas en la mayoría de los libros
sobre el tema de la cábala, y así excavar la verdad. Usted, querido lector, debe aun estar
escarbando, pero espero que esta nueva y brillante pala que le estoy otorgando
le facilite su labor.
LA CLAVE DE LA VERDADERA
CABALA –
Introducción (del autor):
Bardon comienza su introducción
con una advertencia similar a la encontrada en PEM. Principalmente, dice que solo la persona que
haya hecho el trabajo de su primer libro, IH, está considerada apropiadamente
preparada para el trabajo de CVC. Aquí, él
insinúa que el estudiante debe haber dominado todos los diez pasos de IH, pero más
adelante, él modifica esto y dice que sólo los primeros ocho Pasos deben haber
sido dominados. La verdad yace en algún
lugar de en medio, para el mago que está empezando el Paso Nueve de IH, puede
claramente empezar los Pasos de CVC, pero no será capas de usar la segunda,
tercera o cuarta clave hasta que haya completado el décimo paso de IH. Los primeros siete Pasos de CVC tomarán el
mismo tiempo que tomaron los últimos dos Pasos de IH y, de hecho, facilitarán
los últimos Pasos de IH y el trabajo de PEM.
Bardon advierte que
comenzando con CVC, sin haber primero hecho el trabajo de IH y PEM será de poco
beneficio. Esto es un declaración muy
precisa ya que las técnicas básicas de la cábala requieren de ciertas
habilidades mágicas que tomarían más tiempo aprender por medio de esta práctica
en particular que por medio del trabajo de IH.
También, los primeros siete Pasos de CVC preparan al propio microcosmo
del estudiante para el verdadero discurso creativo, y si el microcosmo del
estudiante no ha sido madurado a un cierto grado por medio del trabajo de IH,
entonces esta preparación tomaría, literalmente, décadas para lograr.
A diferencia del ocultismo
popular, donde el estudiante comienza inmediatamente con supuestas prácticas cabalísticas,
en la tradición hebrea de donde surge la cábala, esto es un estudio muy tardío. Uno debe tan siquiera dominar el Torá y Talmud como prerrequisito a la cábala. Esto involucra décadas de estudio y práctica antes de comenzar el trabajo de la cábala. Es comúnmente dicho que uno debe tener tan
siquiera 40 años de edad para empezar la cábala y muchos han malentendido esto
al tomarlo como un requisito de edad. De
hecho es meramente una manera simbólica de expresar la necesidad de un cierto
grado de madurez que es usualmente relacionado con los 40 años de edad.
Bardon usa el resto de su introducción
para explicar que este libro es como ningún otro libro sobre la cábala. Si usted está esperando un libro sobre la
cosmología, filosofía, o sobre las prácticas religiosas apropiadas de la cábala,
usted estará muy desilusionado.
Esencialmente, Bardon usa el termino ‘cábala’ para indicar el lenguaje cósmico
o discurso creativo, y no el corpus de la cábala hebrea. Bardon sin embargo sí obtiene información de la cábala hebrea, pero
dice que un entendimiento de la cábala no es un prerrequisito para la práctica
del discurso creativo. Mientras que esto
es cierto, yo argumentaría que tal conocimiento ciertamente no hace daño y
puede de hecho hacer toda la diferencia en la facilidad con la cual uno
ultimadamente dominará esta Arte.
Si está bien versado en la filosofía
cabalística, entonces CVC le presentará con un entendimiento más profundo que
seguramente le causará que reconsidere muchas de las conclusiones que ha hecho
de sus previos estudios. Esto es
especialmente cierto si usted está familiarizado con el documento de la cábala
hebrea conocido como el “Sepher Yetzirah” (El Libro de la Creación).
Bardon también argumenta
que usted no necesita haber estudiado el hebreo bíblico para dominar el
discurso creativo. Esto es cierto, pero
no lo es si usted desea entender la cábala hebrea. En la cábala hebrea, las Letras hebreas son
de suprema importancia, y las traducciones en inglés del hebreo SIEMPRE están
incompletas y conducen al mal entendimiento.
En este respecto, uno no necesita ser capaz de hablar el lenguaje
hebreo, pero uno debe ser capaz de leerlo y entender su estructura, etc. Sin esta habilidad, uno puede penetrar muy
poco en el misterio de la cábala. Pero
aun ahí, hay mucha confusión ya que muchos textos cabalísticos parecen
contradecirse unos a los otros. Es innecesario
decir que la cábala es un estudio difícil.
Los textos cabalísticos son
muy similares a los textos alquímicos.
Ambos están cubiertos por un simbolismo tan denso que son penetrables sólo
por las personas que ya saben lo suficiente para reconocer de qué está halando
el autor. Hay muchas ocasiones en las
cuales lectores han pensado que un autor está contradiciendo a otro, pero no
son nada más que ocasiones donde los dos autores están hablando del mismo tema
con diferentes perspectivas y de hecho, no están en desacuerdo. Pero también hay muchas ocasiones en las
cuales autores sí están en desacuerdo y uno debe, en estos casos, discernir
quien está hablando de experiencia directa y quien está hablando basado solo en
conocimiento teórico. Muchos libros con
respecto a la cábala han sido escritos por personas con puro conocimiento teórico
y son totalmente inservibles.
[Nota: En mi comentario, me
estaré refiriendo al Sepher Yetzirah, así que si no está familiarizado con este
texto, mis comentarios podrán ser de poco uso para usted.]
PARTE I: TEORIA –
La cábala:
Aquí Bardon brevemente
explica lo que distingue a la cábala y a un cabalista de la magia y un
mago. Brevemente, la cábala es el
lenguaje cósmico o divino por medio del cual la creación fue/es decretada. Este no es un lenguaje intelectual como el
inglés, francés, chino, etc. No es usado
con el propósito de comunicación entre seres distintos. En cambio, comunica propósito y significado
directamente en sustancia manifestada, ya sea sustancia mental, astral, o física.
La frase “la palabra de
d--s” debe ser tomada literalmente cuando se relaciona con la cábala. La cábala no está basada en la tonta idea que
algún tipo en túnica blanca con pelo largo, se sentó en su trono y habló un montón
de palabras, y ¡puf!, el mundo fue creado.
Esto debe ser entendido como una representación simbólica de la ley de
analogía (similitud) “tanto arriba como abajo.” Lo que representa es el descenso natural del espíritu
(Mente) dentro de la materia, que en un nivel cósmico y divino, ocurre fuera
del tiempo-espacio (por ejemplo en la eternidad).
La cábala es diferente a la
magia debido a que en la cábala, la conexión entre el propósito y la manifestación
ocurre fuera del tiempo-espacio y todos los procesos naturales del descenso son
sobrepasados. Con la magia, por el otro
lado, el mago trabaja desde adentro de la esfera de tiempo-espacio y la
transición del propósito inicial dentro de la manifestación sí sigue el proceso
natural de descenso. Estos procesos
naturales son esquivados solo cuando el mago ha tenido éxito con la unificación
conciente de lo divino. De esta manera,
solo alguien quien pueda verdaderamente unirse con lo divino es apto para el
discurso cabalístico. El cabalista es la
forma más alta de un mago.
No obstante, debo aclarar
que el discurso cabalístico no es el equivalente al uso creativo divino “original”
de la palabra. La “original” (el uso de
la palabra ‘original’ es problemático ya que este acto ocurrió en un nivel más allá
de la esfera del tiempo-espacio) creación divina hizo “algo fuera de la nada” o
“existencia fuera de la inexistencia”, para parafrasear a los sabios. Mientras que el discurso cabalístico humano funciona
en el siguiente nivel inferior y hace algo nuevo al combinar cosas que ya
existen. En otras palabras, nosotros
modificamos la creación original y somos una parte de su evolución – no hacemos
“algo fuera de la nada”.
El cabalista, por medio de
la analogía, se conecta con la fuerza creativa divina original y, por medio del
uso de letras cabalísticamente habladas, imita la creatividad macrocósmica en
una manera microcósmica.
Consecuentemente, solo el individuo que ha logrado el nivel más alto de
madurez ética está capacitado para la verdadera expresión cabalística.
Para ilustrar el camino del
estudiante hacia el interior de esta sagrada ciencia, Bardon dice: “Para lograr
esta madurez y estatura de iniciación cabalística, los teúrgos deben primero
aprender las letras como un niño.” Esto
sale del Sepher Yetzirah (S. Y.) que principalmente tiene que ver con la preparación para el verdadero discurso cabalístico. En el S.Y., uno comienza integrando los
Sephirot en el nivel más sutil y luego lentamente los introduce como expresiones
progresivamente más densas. Luego uno empieza
a “aprenderse” las letras e integrándolas dentro de la estructura Sephirótica. Uno empieza a usar las letras creativamente sólo cuando toda la estructura de Sephirot
y letras es construida.
En CVC, Bardon se enfoca en
la integración y uso de las letras y menciona a los Sephirot solo brevemente
como las diez ideas/números originales.
Yo creo que la razón por esto es que el trabajo de IH y PEM logra muy
bien la integración de los Sephirot en maneras equivalentes a lo que el S.Y.
describe.
Bardon luego dice que CVC
no tiene nada que ver con la cábala que se usa para hacer predicciones como la
numerología (en el sentido moderno) tan popular en la literatura oculta. Mientras que la verdadera cábala no tiene
nada que ver con estas prácticas, sí tiene mucho que ver con los números – como
símbolos para ideas. El hebreo mismo
tiene varios niveles de significado.
Cada letra representa una idea, un valor numérico, y un sonido físico.
Es importante notar que los
números hebreos no son iguales a los números modernos. En el lenguaje
hebreo, los números son deletreados y no son ilustrados por cifras como ‘1’,
‘2’, etc. Pero cuando se trata de las
letras individuales, cada una posee su propio valor. Por ejemplo: Aleph=1, Beth=2, Gimel=3,
Yod=10, Kaph=20. Para significar el
valor numérico e importancia ideológica del 13, uno puede combinar Gimel y Yod
(3+10=13). Sin embargo, en el hebreo hay
a menudo más de una manera para simbolizar un específico valor numérico. Con el 13, uno también puede usar ABY
(1+2+10=13), ABGZ (1+2+3+7=13), HCh (5+8=13), DT (4+9=13), GDV (3+4+6=13),
etc. Entre más alto sea el valor numérico,
más opciones existen para expresarlo por medio de combinaciones de letras. De esta manera uno puede expresar muchos grados
de significado dependiendo de qué, y cuantas, letras usa.
Esto no se hace importante
hasta más adelante en la práctica (Paso Cinco: Las diez claves cabalísticas)
cuando el cuarto polo de la concentración cuadripolar es encontrado. Aquí es donde Bardon habla acerca de los números
del 1 al 10 que representan las diez ideas primordiales debajo de la
creación. Lo que Bardon omite es la
manera en la que estas 10 ideas se relacionan con las letras mismas.
El hombre como un cabalista:
Este es un adorable ensayo
sobre qué es lo que significa ser un cabalista.
Aquí, Bardon dice mucho más que lo que se ve en la superficie, pero
esto, yo pienso, le será aparente solo a la persona que verdaderamente entienda
el camino del cabalista.
Un pasaje que yo quisiera
elaborar es donde Bardon escribe: “El funcionamiento y trabajo entre el cuerpo,
alma, y espíritu se hace automático en cada ser humano, no importa si él ha
sido iniciado o no en los secretos de la ciencia hermética. Para el cabalista esto es la tabla de
multiplicaciones: él sabe todos los procesos y por lo tanto es capaz de
arreglar su vida de acuerdo a las leyes universales.”
Esto dice dos cosas
importantes. En primer lugar, los
procesos naturales, que son generalmente subconscientes en la persona promedio,
son concientes e intencionales dentro del cabalista. En segundo lugar, estos procesos, desarrollados
en facultades consientes, son los materiales con los que el cabalista trabaja
(la “tabla de multiplicación”). Esto significa
que el cabalista debe primero integrar los multiplicadores (las Letras y números)
dentro de sus tres cuerpos, y luego, en el acto del discurso cabalístico,
proyectar estos atributos desde dentro de él mismos, hacia fuera. Es ésta proyección desde adentro hacia afuera
que establece la conexión con la divina palabra creativa.
Por lo tanto, el cabalista
debe estar conciente de sus tres cuerpos (mental, astral y físico) en el nivel más
íntimo y debe también ser capaz de manifestar las cualidades universales dentro
de ellos. En CVC, esto es logrado (asumiendo
que el estudiante ha trabajado a través de por lo menos el octavo Paso de IH)
por medio del trabajo de los Pasos Uno al Cinco. Los Pasos del Uno al Cuatro construyen las cualidades
universales dentro de los tres cuerpos del iniciado. El Paso Cinco introduce el cuarto polo de la
concentración cuadripolar -- los números
– que integra aun más y pone en orden las cualidades universales. Solo entonces el iniciado está verdaderamente
preparado para la primera clave del discurso cabalístico.
Otra parte que quisiera
citar dice: “El cabalista genuino es de esta manera un representante de la
Creación, pero el permanece el más obediente sirviente de las leyes
universales, entre más se convierta en un iniciado, más humilde se hace hacia
la Divina Providencia. El, de hecho, está
en posesión del poder más grande, pero aun así el nunca usará su poder para sus
propios propósitos, el solo lo usará para el bienestar de la humanidad.”
Muchos han buscado el
conocimiento y uso de la verdadera cábala solo con el propósito de obtener gran
poder, pero ninguna de estas personas ha tenido éxito. Esto siempre será el caso. Parte del Misterio es que para lograr este
grado tan alto de iniciación, uno naturalmente debe pasar por alto los deseos
insignificantes. Otra parte del Misterio
es que un poder de esta magnitud está ligado a las leyes universales y nunca
puede violar esas leyes. En otras
palabras, aun si un cabalista desease usar esta arte para un propósito mundano,
el o ella no será capaz.
Me gustaría que usted
pensara cuidadosamente acerca de la profunda importancia y significado de
esto. Considere por un momento todas las
cosas horribles que ocurren en nuestro mundo diariamente. Desde cada momento de nuestra existencia
humana, estas cosas han estado ocurriendo en un grado u otro. Simultáneamente, siempre ha habido individuos
entre nosotros quienes han ejercido el gran poder de la palabra creativa o
discurso cabalístico, cualquiera de los cuales habría, en teoría, tenido el
poder para rectificar estas tragedias.
Pero aquí yace otra parte del Misterio – no han rectificado estos males
debido a que esto violaría la legalidad universal. El cabalista no trabaja ‘en contra de la
oscuridad’; en cambio, el cabalista
trabaja ‘para la Luz’. Hay una
diferencia aquí que debe ser cuidadosamente considerada, ya que el cabalista se
da cuenta que la oscuridad es tan legitima como la Luz.
Un comentario final para
esta sección concierne el pasaje: “En el camino de la perfección no debe haber ningún
apuro. Todo toma tiempo y necesita la
madurez necesaria para su perfección.”
Conozco por lo menos a un
grupo que practica CVC y quienes hacen que sus novatos (gente con poco o ningún
entrenamiento mágico) comiencen las prácticas con los ejercicios de concentración
tripolar. Yo pienso que este y otros
acercamientos similares surgen de la impaciencia con la expectativa de un largo
desarrollo mágico. Esto es un gran
defecto en nuestro mundo moderno ya que se pierde tanto de la riqueza de la
vida y especialmente de la magia.
Verdaderamente, alguien quien se acerca a la cábala de esta manera le
esperan décadas, si no vidas enteras, de esfuerzo – más esfuerzo que si uno
comienza con IH. Pero poco se puede decir
para disuadir este acercamiento – ¿cuántos de nosotros como niños escuchamos a
nuestros mayores?
Para los que están
dispuestos a escuchar a sus mayores, entonces por favor hagan caso a las
palabras de Bardon y tómense su tiempo.
Empezando con CVC antes de que usted haya dominado el trabajo de IH es
El Camino más Largo. Verdaderamente, el
Camino más corto y rápido es hacer el trabajo de IH primero. Aun así, al verdadero cabalista le tomaran
vidas enteras para lograr la perfección – pero no cambie de opinión tan rápido
ya que muchas de las personas que quieren hacer este trabajo con serias
intenciones ya han pasado vidas enteras a lo largo del Camino. Para el cabalista – alguien quien ha obtenido
una perspectiva eterna – el tiempo no es de preocupación.
Las leyes de analogía:
La diferencia entre un
entendimiento intelectual de las leyes de analogía y un entendimiento mágico es
importante. El mago no solo sabe las
leyes intelectualmente pero también las sabe por experiencia. El trabajo de IH integra las leyes macrocósmicas
directamente dentro del propio microcosmo del mago. Esto es lo que capacita al mago para
realmente manipular esas leyes.
Si usted no ha leído el
documento conocido como “La tabla esmeralda de Hermes”, entonces lo sugiero que
lo haga debido a que forma mucho de la base del acercamiento Hermético. Es de la “Tabla esmeralda” de donde se deriva
la tan repetida frase “Tal como es arriba, lo es abajo; tal como es abajo, lo
es arriba.” Esta es la declaración más
rudimentaria de la ley de analogía.
En la cosmología cabalística,
esto es encontrado en la doctrina de emanación.
Kether (el Sephirot más alto y primordial) contiene dentro de sí mismo
los nueve Sephirot restantes en un estado de potencial no realizado. Cada Sephirot sucesivo contiene la
realización de los que lo preceden y el potencial para aquellos que
siguen. De esta manera las cualidades
universales existen a través de cada nivel de la creación ya sea como en forma
de potencial o en forma de manifestación.
Bardon menciona el “caos”
pero me gustaría comentar más acerca de esto.
Al decir que no hay tal cosa como el caos es, por un lado, una declaración
precisa, pero por el otro lado no nos da ningún entendimiento de porqué la
gente piensa que tal estado existe. Caos
es un término que expresa un cierto grado de ignorancia y meramente identifica
un estado de existencia que suplanta al tiempo-espacio (por ejemplo, la
secuencia). En el reino eterno, las
cosas existen sin el ordenamiento de la secuencia y desde la perspectiva
secuencializada humana normal, este reino parece caótico. Esto se debe a que, como seres
secuencializados, no tenemos puntos de referencia por medio de los cuales
podemos entender el reino no-secuencializado.
El caos existe sólo en las mentes de los humanos.
Después, Bardon hace
referencia al “Sepher Yetzirah” y yo debo decir algunas cosas al respecto. El S.Y. no habla de la creación “original” –
habla de la “formación”. Esto es un poco
complejo así que por favor ténganme paciencia mientras lo explico.
En la cosmología cabalística,
hay cuatro “Mundos”. El primer mundo es
llamado “Atziluth” y este es el arquetipo “original” dentro del cual todo el
universo manifestado existe en un estado de potencial no realizado.
El segundo mundo es llamado
“Briah” (creación) y esta es la creación “original”. El libro (sepher) que describe esta fase (en términos
DEMASIADO simbólicos) es el primer capítulo del Génesis (la historia de la creación). Es de este pasaje del Torá de donde se
derivaron los “32 Caminos de la Sabiduría” (de las 32 veces que el Nombre
“Elohim” es mencionado). En la etapa de
“creación”, todo el universo existe como potencial manifestado pero aun no
realizado. Esto es el nadir del reino no-secuencializado,
conocido comúnmente como el “caos”.
El tercer mundo, conocido
como “Yetzirah” (formación), es de lo que se trata el S.Y. En esta etapa, el aspecto mental inferior y
los superiores aspectos astrales del universo son manifestados Y
realizados. Es éste nivel de la
“formación” que el cabalista emplea, pero para poder emplear la formación, el
cabalista debe primero lograr el nivel Briático de conciencia. Esta conciencia Briática es igual a la unión
con la divinidad. La Creación, ya sea
divina o mundana, siempre es una proyección descendente/externa del ser. De esta manera, es desde el nivel más alto de
la conciencia Briática/creativa que uno se emprende en la “formación”.
El cuarto mundo del
cabalista es “Assiah” (fabricación).
Este abarca el astral inferior en su cúspide y el reino material en su
nadir. El S.Y. no se refiere a la “fabricación”,
sino solo a la “formación”. Aun así
desde nuestra normal perspectiva Assiáhtica, “formación” es “creación”.
El S.Y. se refiere a la “formación”
pero esto es también el primer paso en la “fabricación”. Bardon saca lo que el S.Y. tiene que
ofrecerle al cabalista y lo extiende dentro del reino de la “fabricación”. Esto fue lo que quise decir previamente
cuando dije que el S.Y. concierne principalmente la preparación para el verdadero
discurso cabalístico.
Es importante, cuando
considerando estos cuatro mundos y los cuatro tipos de creación, entender que
los reinos de Atziluth y Briah existen fuera del tiempo-espacio, así que estos
actos creativos no ocurren en secuencia alguna.
En otras palabras, no es apropiado decir que ellas “sí” ocurrieron o en qué
secuencia. Mucho tiempo e intelecto ha
sido gastado tratando de especificar qué parte de la creación “original” ocurrió
primero, segundo, tercero, etc. La
creación “original” ocurrió toda al mismo tiempo.
Los niveles de Yetzirah (formación)
y Assiah (fabricación) por el otro lado, sí ocurren con secuencia y son los que
constituyen el reino del tiempo y espacio.
Este es el nivel en el que el cabalista trabaja.
Para cerrar esta sección,
Bardon menciona las analogías pertenecientes a las letras y números, sin adentrarse
en cualquier detalle. De hecho, Bardon
no explica en ningún lugar de CVC las analogías numéricas de las letras. Yo supongo que esto se debe a las
consideraciones de espacio y al hecho que depende del estudiante investigar
estas cosas ellos mismos. Más adelante, estaré
otorgando los corolarios numéricos para la mayoría de las letras que Bardon usa
basados en sus relaciones con los ya establecidos valores numéricos de las
Letras hebreas. Hay sin embargo,
sistemas numéricos similares en existencia para el alfabeto inglés, griego y latín
que están contrarios al que yo otorgo.
Es mi punto de vista que la cábala de Bardon depende de las analogías
hebreas y no de estos desarrollos más recientes.
Donde los números desarrollan
un papel en CVC es con el cuarto polo de la concentración cuadripolar. Bardon es un poco impreciso acerca de esto,
pero básicamente el cuarto polo es la ideación comunicada por medio de números. Esto debe ser tomado en consideración porque
es la clave final que abre la legalidad universal y permite la efectividad
material. Los cuatro polos son:
Fuego/Color, Aire/Tono, Agua/Sentimiento, y Tierra/Número. Cada polo es parte de la completa analogía de
cada letra. El verdadero discurso
cabalístico es posible solo cuando todos los cuatro polos son perfectamente
integrados.
El esoterismo de las Letras:
Aquí Bardon habla un poco más
afondo sobre la analogía de las letras que forman el discurso cabalístico. Aun así él no otorga ningunos corolarios específicos.
Una cosa que el lector debe
entender es que éstas analogías no son aplicadas a palabras mundanas, o como
Bardon dice, al lenguaje intelectual.
Sirve de poco examinar las analogías con las letras que componen la
palabra castellana para “perro”. Las
analogías no tienen relación con el significado de esta palabra ya que es solo
una palabra intelectual y no una palabra cabalísticamente compuesta.
Puede ser difícil de
comprender exactamente qué significado o importancia las letras pueden tener en
términos de la verdadera creación. Para
hacerlo, uno debe distanciarse a uno mismo de tomar el concepto muy
literalmente. No asuma que “dios”
literalmente habló un lenguaje en el sentido humano y de esa manera efectuó la
creación. Pero como una declaración simbólica,
sí merece analizarse más afondo.
En términos humanos, el
lenguaje es nuestra principal forma de comunicación. Por medio del lenguaje nosotros externalizamos
un significado interno y por medio de esta expresión le otorgamos a este
significado interno forma y algún grado de manifestación concreta. Con el discurso cabalístico, cada letra o
grupo de letras expresan una idea específica o significado que nosotros deseamos
externalizar y manifestar. Las letras actúan
como un canal para este significado específico.
Ahora, el significado no es
una cosa simple, especialmente su expresión, así que combinamos los átomos de
significado (las letras individuales) y formamos moléculas más complejas
(palabras), entonces ponemos a estas moléculas juntas para formar sustancia
concreta. También, cada letra es
expresada en cada uno de los tres reinos (mental, astral y físico), dándole aun
más profundidad de significado.
Ultimadamente, el lenguaje cabalístico puede abarcar una verdadera
infinita variedad de significados. Esto
fue lo que resultó con la creación “original” que es infinita.
La analogía es una cosa microcósmica. En otras palabras, en un nivel macrocósmico
no hay necesidad para analogías debido a que todo el significado existe
directamente en su forma cruda o primordial.
Es solo la expresión de significado que requiere analogía.
Así la analogía o el
esoterismo de las letras imitan la divina expresión creativa en términos humanos.
Y ya que somos humanos, usamos letras cabalísticamente para expresar
creativamente nuestro significado interno.
Bardon menciona la analogía
entre los diez dedos y dedos de los pies del cuerpo humano, y las diez ideas
primordiales que sirven como la fundación del universo manifestado. En la cosmología cabalística del S.Y. sin
embargo, hay más analogías que solo esta hecha entre la forma humana y la forma
cósmica. Por ejemplo, hay tres (el número
de Elementos cabalísticos) “Madres en el alma llena de aliento”: cabeza,
vientre, y pecho. Hay siete (el número
de los planetas) “aberturas en el alma llena de aliento”: dos ojos, dos orejas,
dos orificios nasales, y la boca. Hay
doce (el numero del zodiaco) “dirigentes en el alma llena de aliento”: dos manos,
esófago, estomago, bazo, hígado, intestinos, vesícula biliar, dos riñones, y
dos pies.
Así encontramos que cada
letra también corresponde a una parte del cuerpo, mientras que las diez ideas
primordiales o Sephirot corresponden a los dedos de la mano (positivo) y a los
dedos de los pies (negativo).
Creo que es importante
notar en este punto que en el S.Y. hay solo tres Elementos, expresados por
medio de las “Letras Madre”. Estos
Elementos también corresponden a los tres reinos Herméticos: Mental, Astral, y Físico. El elemento más alto es el Fuego,
representado por la letra hebrea Shin.
Esto aproximadamente corresponde al reino Mental. El Elemento de en medio es el Aire,
representado por la letra hebrea Aleph, que corresponde al reino Astral. El Elemento más bajo es Agua, representado
por la letra hebrea Mem, correspondiendo a los más bajos reinos Astral y Físico. En el Génesis, capítulo uno, la historia de
la creación, el Shin/Fuego es referido como las “Aguas superiores”, y el
Mem/Agua como las “Aguas inferiores”. En
conclusión, la concepción Hermética de los Elementos y reinos se diferencian
muy poco de la concepción de los cabalistas hebreos.
La idea de Tierra como un
Elemento viene más adelante en el desarrollo de la filosofía cabalística y puede
ser visto, en una manera oscura, en la colocación de la tradición de los “32
Caminos de la Sabiduría”. Aquí,
Aleph/Aire es el octavo Camino, Mem/Agua es el decimosexto Camino, Shin/Fuego
es vigésimo cuarto Camino, y Tav/Tierra el trigésimo segundo Camino. Así cada Elemento es una multiplicación del
numero ocho, y esto, en una manera esotérica, significa que la Letra Tav
corresponde al Elemento Tierra.
Uno también puede hacer
similitudes entre los cuatro mundos cabalísticos y los cuatro reinos del Hermético. De esta manera: Atziluth=Akasha,
Briah=Mental, Yetzirah=Astral, y Assiah=Físico.
Claro, estas no son asociaciones muy fuertes, pero están lo
suficientemente cerca para el propósito del presente trabajo.
El lenguaje cósmico:
Aquí Bardon clarifica la
diferencia entre el lenguaje cósmico y la cábala y el hablado entre seres no
corporales como los seres de los Elementos y de los diversos planos. Luego, esto Bardon lo llama el “lenguaje metafórico”. Simplemente dicho, es un asunto de cuadripolaridad
versus monopolaridad. Cada ser habla con
el polo simple de su reino, mientras que el lenguaje cósmico es hablado con
todos los cuatro polos simultáneamente. Así
el lenguaje metafórico no es creativo a través del cosmos entero como el lenguaje
cuadripolar.
Solo un ser capaz de unirse
asimismo concientemente con la deidad puede lograr una cuadripolaridad
semejante a la deidad, y así hablar creativamente. Esto puede ser difícil de comprender, pero la
clave para esto es que nosotros somos seres que abarcan todo el esquema de la
creación. Estamos compuestos, en la
terminología metafísica, en una imagen divina y así somos capaces de unirnos
concientemente a nosotros mismos con la totalidad
de la creación. Un ser no-corporal de los
planos más altos no es capaz de abarcar toda la creación ya que no puede
verdaderamente abarcar el reino físico.
Nosotros somos únicos en este aspecto.
Esto no quiere decir que nosotros los humanos somos los únicos seres corporales
capaces de esto, sino que solo un ser corporal de una cierta estructura básica
es capaz de esto. En otras palabras, hay
otros seres físicos no humanos que son capases de la expresión cuadripolar.
La palabra mágica-cabalística – Tetragrámaton:
Bardon explica que el Tetragrámaton
(“la palabra de cuatro-partes”) es problemática por un número de razones. La razón más evidente es su asociación de las
Letras individuales con los Elementos.
Desafortunadamente es más complejo que lo que Bardon insinúa. Por favor téngame paciencia mientras trato de
explicar el significado de YHVH.
Primero que nada, YHVH no
se puede pronunciar debido a que nunca se le ha otorgado puntos de vocal en el
lenguaje hebreo. Son los puntos de vocal
que hacen a una palabra hebrea pronunciable.
[Todas las Letras hebreas son consonantes que requieren de figuras llamadas
“puntos de vocal” para poder ser habladas.]
Esta tradición surgió de la idea esotérica que éste es El Nombre de d—s,
y como tal, merece del respeto absoluto.
Por lo tanto, nunca es hablado en voz alta – excepto en el discurso cabalístico.
Un judío leyendo en voz
alta el Torá nunca vocalizará YHVH. En cambio,
la palabra Adonai (ADNI = “señor”) es sustituida. Interpretaciones posteriores de YHVH, como el
Jehová cristiano o el Yaweh moderno, son solo imprecisas conveniencias del
lenguaje intelectual y no tienen verdadero poder.
El hecho de que YHVH no se
puede vocalizar presenta dificultades cuando el Torá es traducido en otro
lenguaje. Muchos usan la palabra “señor”
o simplemente “dios”, pero en el Torá hebreo, el YHVH es muy importante. YHVH es a menudo combinado con otros términos
indicativos como ADNI o ALHIM o TzBAVth, y en cada caso significará algo
diferente.
Hay prácticas cabalistas,
como las de Abraham Abulafia, que sí pronuncian el YHVH con la inserción de
puntos de vocal, pero esto depende del discurso cabalístico cuadripolar y no es
un asunto de lenguaje intelectual.
Ahora, con respecto a las
asociaciones de Bardon de los Elementos con las Letras de YHVH, sus
atribuciones como son dadas son profundamente incorrectas. No puedo explicar porqué esto es así, pienso
que las dificultades con el manuscrito de las que comenta el editor pueden ser
un factor contribuyente. No me imagino
que Bardon malentendió tanto para creer lo que fue publicado en CVC.
Bardon hace las siguientes
correspondencias: Y=Fuego, H=Aire, Vav=Agua, y la final H=Tierra. En realidad las correspondencias deben ser:
Y=Fuego, H=Agua, Vav=Aire, y la final H=Tierra.
Pero aun esto es una distorsión del significado más profundo. Es conveniente para el Hermético, pero no es
estrictamente preciso desde una perspectiva cabalística.
En el S.Y., 1:13 dice: “De entre las Elementales
escogió tres letras, según el Misterio de las tres Madres: Aleph, Mem y Shin. Y
las fijó en su Gran Nombre.” Así, por
medio de unos giros de lógica esotérica, Y=Shin/Fuego, H=Mem/Agua, y
V=Aleph/Aire. Como en el Génesis capítulo
uno, la historia de la creación, donde hay Aguas superiores e inferiores, la H
de YHVH sirve en dos capacidades, y al final significa el Elemento Tierra y el
nadir de las Aguas inferiores.
Desde un punto de vista Hermético,
el YHVH representa la secuencia de los Elementos así: Primero las dos
polaridades primordiales de Fuego y Agua se producen – Y y H. Esto es seguido por el producto de la polarización,
Aire, la influencia mediadora – V. La
final interacción de Fuego y Agua, por medio del continuo de Aire, resulta en
la coherente manifestación, Tierra – la última H. Debido a que esto es ‘Forma’, es más semejante
al Agua, de esta manera es representado por la letra H.
Cuando trabajando cabalísticamente
con el YHVH según Bardon, la Y=reino Akáshico, H=reino Mental, V=reino Astral,
y la ultima H=reino Físico.
De esta manera Bardon usa
el YHVH para significar la concentración cuadripolar perteneciente a los cuatro
Elementos, y los cuatro reinos dentro de los cuales el cabalista debe
trabajar.
Hacia el final de esta sección,
Bardon menciona al Shem ha-Mephorash. Para clarificar, debo mencionar que este
Nombre no está compuesto de las 72 letras como Bardon infiere. En cambio, está compuesto de 72 nombres, cada
nombre con tres letras. El Shem ha-Mephorash
es derivado de tres líneas, conteniendo 72 letras cada una, encontrada en el
Éxodo y que, con un poco de habilidad, son quebrantadas en 72 grupos de tres
letras. Esto pertenece a la tercera
clave y es raramente usada en su totalidad como la conglomerada clave 216.
Los mantras:
Los tantras:
Debido a que estas dos
secciones realmente no tienen nada que ver con la cábala y ya que conozco muy
poco de ambas, no comentaré acerca de ellas.
Formulas mágicas:
Aquí Bardon clarifica las
diferencias entre las formulas mágicas comunes como “Abracadabra”, que llenan
muchos libros populares. Las formulas cabalísticas
no son nada mas que las Letras habladas en una manera cuadripolar cabalística,
ya sean solas o en combinación. Las
formulas mágicas menores, no son de la misma clase y su efectividad, si es que
hay, viene de ya sea la entidad involucrada o de un voltaje construido por el
uso repetido.
La teoría del misticismo cabalístico:
Bardon afirma que a través
de los siglos, muchas escrituras místicas han sido malinterpretadas; ya sea que
han sido tomadas muy literalmente o no lo suficientemente literal. Esto es el caso con la cábala y cada
estudiante debe luchar con la interpretación de estas antiguas escrituras. Lo que Bardon ofrece en las siguientes
secciones sobre la práctica parece cortar a través de esta confusión y penetra
al corazón del asunto.
Ahora me desviaré un poco
del asunto que Bardon está desarrollando en esta sección y me concentraré en
unos pocos asuntos que yo pienso son importantes para el estudiante de la
verdadera cábala.
Como mencionado
previamente, Bardon habla sobre una concentración cuadripolar: Fuego/Color,
Aire/Tono, Agua/Sentimiento y Tierra/Legalidad (Número). Con esta concentración cuadripolar, el
cabalista debe trabajar tripolarmente: Mentalmente, Astralmente, y Físicamente. En otras palabras, uno usa la concentración cuadripolar
dentro de cada uno de estos reinos, por medio de los tres cuerpos de uno,
simultáneamente. Esto es similar a la filosofía
Alquímica que plantea tres principios filosóficos (Mercurio, Azufre y Sal) y
cuatro Elementos (Fuego, Aire, Agua, y Tierra).
Cuando Bardon menciona la pronunciación
de una letra cabalística, él habla de las tres fases o modalidades: mental o
muda, susurro, y en voz alta. El primero
es efectivo solo sobre el plano mental y ocurre solo dentro de la mente del
cabalista. El segundo modo, susurro,
ocurre solo con el aliento y mente, pero sin ninguna vibración de las cuerdas
vocales. Esto es efectivo solo en el
plano astral. El tercer modo, en voz
alta, involucra la mente, aliento, y vibración de las cuerdas vocales, y es
efectivo sobre el plano físico.
Cuando se pronuncia una letra cabalísticamente, ya
sea con la mente, aliento o vibración de las cuerdas vocales, gran cuidado debe
ser tomado en pronunciar solo la letra involucrada y no las vocales asociadas
con la pronunciación de las consonantes.
Por ejemplo, cuando pronunciamos la letra 'B', decimos “bee”. Esto significa que pronunciamos la consonante
'B' y la vocal 'E'. En el discurso
cabalístico sin embargo, sólo la 'B' misma debe ser pronunciada.
En la cábala, las consonantes son divididas en
grupos de acuerdo a la manera en que son formadas en la boca:
Dentales: Z, S, Sh, R, Tz
Palatales: G, I, K, Q
Guturales: A, Ch, H, O
Linguales: D, T, L, N, Th
Labiales: B, V, M, P
Las vocales, por el otro
lado, no encajan en ninguno de estos grupos y son por la tanto de una
naturaleza totalmente diferente, dependiendo solo del aliento y la forma de la
boca, etc.
La mejor manera para
entender estos grupos de consonantes es cuidadosamente practicar con cada letra
en manera de murmullo. Una vez que haya
dominado la correcta pronunciación con el aliento, entonces integre la
vibración de las cuerdas vocales. A como
trabaja con las diferentes letras, usted se dará cuenta de que algunas son
explosivas y otras de corta duración, como los sonidos 'K' o 'T', y otros
pueden ser extendidos, como los sonidos 'S' y 'R'. Las vocales, claro, también pueden ser
extendidas hasta el límite del aliento.
Cada una de estas características
corresponde al significado de las letras y debe ser dominada antes de empezar la verdadera práctica
de la concentración cuadripolar. Esto es
especialmente importante cuando las habla mentalmente. Como sabría cualquiera que haya hecho el
trabajo de IH, el sonido exacto debe ser reproducido en la imaginación.
El verdadero discurso cabalístico
es un asunto muy complejo. Primero esta
la concentración cuadripolar, luego la acción tripolar, luego la colocación o proyección
de la letra dentro del reino apropiado, y luego la verdadera pronunciación de
la letra como fue descrita arriba. Todo
esto debe ocurrir simultáneamente.
La pregunta surgirá con
respecto de donde Bardon obtuvo sus correspondencias y porqué hay otros grupos
de correspondencias que parecen contradecir a estas. Por ejemplo, hay sistemas de colores usados
en La Aurora Dorada y sus derivados conocidos como la “Escala de colores de los
cuatro mundos”. Estos colores no tienen
absolutamente ninguna relación a los ofrecidos por Bardon pero aun así son un
esquema eficaz.
Esencialmente, hay muchos sistemas
válidos que son así y lo que Bardon ofrece aquí es meramente otro de esos
sistemas. Sin embargo, es importante
entender que cada uno de estos sistemas tiene diferentes resultados. Similar a las matemáticas, diferentes
componentes resultan en una suma distinta.
Por ejemplo, el uso del color azul cielo para la letra 'A', combinada
con el tono 'G', el sentimiento de ‘tranquilidad’ y la legalidad del número
‘uno’, resultará en el efecto descrito por Bardon. Pero, si uno en vez usa el color 'amarillo-pálido
brillante' y el tono 'C' para la misma letra, un efecto diferente resultará.
Ultimadamente, no hay
correspondencia absolutamente correcta.
Pero, sí hay una correspondencia correcta para cada efecto que uno desea
incurrir.
La pregunta también surgirá
con respecto a cómo uno sabrá si uno ha logrado el color correcto o el valor
del tono correcto. La clave para esto es
la propia intuición del cabalista. Por
ejemplo, el tono correcto, cuando es logrado será aparente para el practicante
de la misma manera como cuando uno intenta igualar el tono con una canción en
la radio. Cuando alcanza la armonía, se
siente bien o correcto. De esta manera solo
el cabalista sabrá cuando el tono o color es obtenido, y solo él sabrá cuando la
armonía es lograda. En otras palabras,
usted sabrá con certeza cuando haya logrado esta armonía y si usted no siente
esta certeza, entonces usted debe continuar practicando y refinando hasta que
lo logre.
Para que la cábala verdaderamente
refleje la infinita naturaleza de la creación, debe ser capaz de una infinita
variedad de expresión. Esto ocurre no
solo por medio de la combinación de letras pero también por medio de la
infinita variedad posible dentro de cada letra.
Al principio el cabalista aprende solo un grupo de correspondencias para
las letras y luego, con larga práctica, aprende una variedad más grande de
expresiones para cada letra. Esto,
después de todo, es una forma de arte, no una ciencia.
Bardon reproduce el
equivalente de solo 21 de las 22 letras hebreas – solo el Tav (sonido Th) no es
mencionado. Él también enlista dos
sonidos de letras que no están, estrictamente hablando, en acuerdo con el
alfabeto hebreo – la 'J' y 'U' de Bardon.
Aunque, la 'J' de Bardon puede ser considerada como un aspecto fonético
del Gimel hebreo (en su secundaria, forma suave) o un equivalente simbólico del
Tav hebreo; y su 'U' puede ser el equivalente de uno de los puntos de vocal
Hebreos. [En un nivel simbólico, la 'U'
de Bardon es muy seguro que sea Chirik, y lo he indicado así en las tablas que
usted verá en mi discusión del Paso I.]
Bardon enlista sólo 27
sonidos de letras, pero hay muchos más, todos los otros tienen valor creativo
cuando son halados cabalísticamente.
Pero en la práctica, tan siquiera al principio, esto no es importante.
Hacia el final de esta sección,
Bardon escribe lo siguiente: “Corresponde con la construcción de la cábala
genuina, del verdadero misticismo cabalístico, que estas cuatro cualidades básicas
del espíritu [por ejemplo, la concentración cuadripolar] sean primero
mantenidas aparte por el cabalista para hacerlo capaz de luego proyectar una
letra, con sus poderes y analogías, prácticamente dentro de las esferas del espíritu,
el alma y la materia física dentro de él mismo o fuera de él mismo, ahora
usando todas las cuatro cualidades básicas del espíritu.” Lo que este largo enunciado significa es que
el entrenamiento debe por necesidad ocurrir en partes y cada parte debe ser desarrollada
plenamente e individualmente antes de que puedan ser efectivamente
combinadas. De esta manera Bardon sigue
el mismo patrón que sigue en IH de entrenamiento gradual y balanceado. El estudiante aprende el habla de todas las
27 letras, integrando un polo a la vez, y una vez que cada letra es dominada,
los cuatro polos de una letra son entonces combinados cabalísticamente como la
primera clave de una sola letra. Luego,
una vez que el uso cuadripolar de todas las letras individuales es dominado, dentro del reino mental, astral y físico,
el estudiante comienza a trabajar con la segunda clave de dos letras, etc.
La magia cabalística:
Aquí Bardon define la
diferencia entre el trabajo preparatorio del misticismo cabalístico y la
verdadera magia cabalística. Al decir
magia cabalística, Bardon quiere decir el verdadero discurso cabalístico. Al decir misticismo cabalístico, él quiere
decir el trabajo de IH y el de los primeros cinco Pasos de CVC. Esto luego prepara a los tres cuerpos del
cabalista e integra las cualidades universales a tal grado que pueden entonces
ser usadas creativamente. Este proceso
totalmente transforma a todo el ser del cabalista y lo/la convierte un
verdadero reflejo del macrocosmo.
Bardon dice lo siguiente:
“Hablar cabalísticamente significa crear algo fuera de la nada.” Esto no es estrictamente preciso aunque
Bardon no quiere decir que debe ser tomado literalmente. Como insinuado previamente, sólo una vez fue
“algo creado de la nada” y eso fue durante la creación ‘original’ del
macrocosmo. El cabalista sin embargo,
trabaja dentro del microcosmo y por lo tanto meramente vuelve a mezclar el ya
establecido “algo” en nuevas formas.
Figuradamente hablando, esto parece como si se hiciera algo fuera de la
nada, pero estrictamente hablando no es lo mismo. Es importante que el estudiante de la cábala
se de cuenta de esto desde el principio sino existirá el peligro del
autoengaño. El cabalista es solo un agente de la Divina Providencia, no la
plenitud de la Divina Providencia.
Cerca del final de esta sección
Bardon hace la siguiente, un poco premonitoria, aclaración: “Se le reserva sólo
a la Divina Providencia decidir si yo seré permitido publicar sistemáticamente más
claves relacionadas al microcosmo y macrocosmo.
Esto, por supuesto, depende, sobre todo, de cuanto tiempo más tendré que
permanecer en este planeta.”